30/12/2009
11/12/2009
The Horribly Slow Murderer with the Extremely Inefficient Weapon
Creo que, por fin, recuperamos el espíritu de las películas de terror.
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cine
The Avalanches - Frontier Psychiatrist
Por cortesía de Carolita quién, si todo va bien, aportará directamente su inagotable creatividad al blog.
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musica
Negentropicos viajeros
El fin de semana pasado aprovechamos el puente para ir a Madrid. Pronto nos dimos cuenta que habían tenido la misma idea demasiadas personas.
Nuestra primera parada fue el rastro dónde me compré una camiseta con unos ninjas en silla de ruedas y muletas, ¡fantástica! A paso de tortuga, entre la multitud, comenzamos a ver cosas raras, y con raras me refiero de forma específica a personas (adultas) con una especie de gorro en la cabeza (dónde si no) con forma de cabeza de arce (!!!) Lo portaban sin aparente pudor. Aunque no daba crédito a lo que veía, lo tomé por anecdótico.
Al parecer nada tenía de anecdótico. Después callejeamos por el centro de Madrid que parecía una extensión del rastro pero en cutre pues por todas partes aparecían puestos dónde se vendían objetos de lo más absurdo y entre los más triunfadores estaban el ya mencionado gorro-arce y unas pelucas fardonas a lo Boney M. A lo largo del fin de semana vimos a gente con estos bichos en la cabeza en situaciones inverosímiles: restaurantes, centros comerciales, colas de teatro, ... Ya no es el ridículo del gorro o la peluca, que pueden tener su gracia en un momento dado, sino que fuesen centenares de personas quienes lo habían comprado. La moda no tiene límites, está visto.
De los sitios a los que fuimos a comer o a tomar algo aprendimos que Madrid es caro, pero caro de cojones, tanto que Barcelona palidece. Y la identidad madrileña se diluye un tanto cuando vas a desayunar a un restaurante chino, r econvertido por las mañanas en cafetería, y tomas porras industriales que nadan en aceite y parecen chicle. Ya nada es lo que era y las grandes ciudades mueren vendiéndose a sí mismas a precios de locura.
A pesar de todo ello, me gusta Madrid porque es una ciudad muy viva y siempre están pasando cosas.
En el Retiro ya no hay prostitutas pero sí las hay en las calles del centro, lo que sin duda es bastante paradójico. Chueca es una minicapital gay, lo cual está bien, pero da la impresión de ser demasiado sectaria sin ser esto un reproche, simplemente espero que algún día nadie tenga que tener su pequeño gueto para sentirse arropado y acogido. Los bares que pueblan La Latina o Fuencarral y alrededores estaban a reventar, literalmente, por lo que comerse una tosta o un pincho de tortilla era casi misión imposible.
Y aquí tengo que hacer un apunte: pido ya una ley que regule las denominaciones tapa, ración, plato, platillo y otras por el estilo. No puede ser que en Galicia una tapa sea un pequeño aperitivo y en Madrid sea un plataco de difícil digestión. Regulación y normalización para el mundo del tapeo. Las confusiones terminológicas provocaron que saliésemos hinchados como un muñeco de michelin cualquiera (por cierto, los calamares estaban buenísimos pero ¿cómo puede ser que sea típico de Madrid un bocata de un bicho que se pesca en el mar?)
El Museo Princesa Sofía tiene una colección magnífica y eso que no soy muy amante de esos cementerios del arte pero he de reconocer que muchas obras me conmovieron.
Y como no, el teatro. Decidimos ir a ver "Ser o no ser", una adaptación de la película de Lubitsch, pero tras veinte minutos de cola tuve la siguiente conversación con la taquillera (única taquillera):
- ¿Qué es lo que te queda? (en referencia al tipo de localidades)
- ¿Qué es lo que me queda de qué? (sin chulería)
- De entradas para la función de las 19,00.
- Ah, no, para hoy ya no queda nada, estamos vendiendo para la de mañana.
Hay que hacer dos apuntes: a) En la taquilla se suele poner "agotadas las entradas" cuando están agotadas las entradas; b) en la taquilla sí había un cartel que ponía "30 minutos antes de cada función sólo se venderán localidades para dicha función" y nosotros quisimos comprar 15 minutos antes. La conclusión es que el teatro no entiende muy bien la función de los cartelitos informadores. Cosas del mundo artístico. Finalmente vimos una obra escrita por Nancho Novo. Y saqué muchas conclusiones de la diferencia entre el teatro prototipo catalán y el madrileño (aunque sólo hubiese visto dos funciones allí en toda mi vida) pero este post se haría demasiado largo, así que otra vez será.
Nuestra primera parada fue el rastro dónde me compré una camiseta con unos ninjas en silla de ruedas y muletas, ¡fantástica! A paso de tortuga, entre la multitud, comenzamos a ver cosas raras, y con raras me refiero de forma específica a personas (adultas) con una especie de gorro en la cabeza (dónde si no) con forma de cabeza de arce (!!!) Lo portaban sin aparente pudor. Aunque no daba crédito a lo que veía, lo tomé por anecdótico.
Al parecer nada tenía de anecdótico. Después callejeamos por el centro de Madrid que parecía una extensión del rastro pero en cutre pues por todas partes aparecían puestos dónde se vendían objetos de lo más absurdo y entre los más triunfadores estaban el ya mencionado gorro-arce y unas pelucas fardonas a lo Boney M. A lo largo del fin de semana vimos a gente con estos bichos en la cabeza en situaciones inverosímiles: restaurantes, centros comerciales, colas de teatro, ... Ya no es el ridículo del gorro o la peluca, que pueden tener su gracia en un momento dado, sino que fuesen centenares de personas quienes lo habían comprado. La moda no tiene límites, está visto.
De los sitios a los que fuimos a comer o a tomar algo aprendimos que Madrid es caro, pero caro de cojones, tanto que Barcelona palidece. Y la identidad madrileña se diluye un tanto cuando vas a desayunar a un restaurante chino, r econvertido por las mañanas en cafetería, y tomas porras industriales que nadan en aceite y parecen chicle. Ya nada es lo que era y las grandes ciudades mueren vendiéndose a sí mismas a precios de locura.
A pesar de todo ello, me gusta Madrid porque es una ciudad muy viva y siempre están pasando cosas.
En el Retiro ya no hay prostitutas pero sí las hay en las calles del centro, lo que sin duda es bastante paradójico. Chueca es una minicapital gay, lo cual está bien, pero da la impresión de ser demasiado sectaria sin ser esto un reproche, simplemente espero que algún día nadie tenga que tener su pequeño gueto para sentirse arropado y acogido. Los bares que pueblan La Latina o Fuencarral y alrededores estaban a reventar, literalmente, por lo que comerse una tosta o un pincho de tortilla era casi misión imposible.
Y aquí tengo que hacer un apunte: pido ya una ley que regule las denominaciones tapa, ración, plato, platillo y otras por el estilo. No puede ser que en Galicia una tapa sea un pequeño aperitivo y en Madrid sea un plataco de difícil digestión. Regulación y normalización para el mundo del tapeo. Las confusiones terminológicas provocaron que saliésemos hinchados como un muñeco de michelin cualquiera (por cierto, los calamares estaban buenísimos pero ¿cómo puede ser que sea típico de Madrid un bocata de un bicho que se pesca en el mar?)
El Museo Princesa Sofía tiene una colección magnífica y eso que no soy muy amante de esos cementerios del arte pero he de reconocer que muchas obras me conmovieron.
Y como no, el teatro. Decidimos ir a ver "Ser o no ser", una adaptación de la película de Lubitsch, pero tras veinte minutos de cola tuve la siguiente conversación con la taquillera (única taquillera):
- ¿Qué es lo que te queda? (en referencia al tipo de localidades)
- ¿Qué es lo que me queda de qué? (sin chulería)
- De entradas para la función de las 19,00.
- Ah, no, para hoy ya no queda nada, estamos vendiendo para la de mañana.
Hay que hacer dos apuntes: a) En la taquilla se suele poner "agotadas las entradas" cuando están agotadas las entradas; b) en la taquilla sí había un cartel que ponía "30 minutos antes de cada función sólo se venderán localidades para dicha función" y nosotros quisimos comprar 15 minutos antes. La conclusión es que el teatro no entiende muy bien la función de los cartelitos informadores. Cosas del mundo artístico. Finalmente vimos una obra escrita por Nancho Novo. Y saqué muchas conclusiones de la diferencia entre el teatro prototipo catalán y el madrileño (aunque sólo hubiese visto dos funciones allí en toda mi vida) pero este post se haría demasiado largo, así que otra vez será.
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viajes
02/12/2009
01/12/2009
25/11/2009
Vísceras

Erika B., directora de una sucursal de banco en Bornheim (Alemania), ha sido condenada por dar préstamos a gente que lo necesitaba sin intereses. El dinero lo sacaba de las cuentas más acaudaladas del banco. Más allá de la actitud solidaria de esta mujer, me interesa ver cómo se pone al descubierto que actuando del mismo modo en el que actúa cualquier banco a ella se la considera una criminal y a los bancos no.
Cuando uno ingresa su dinero en un banco, el banco utiliza ese capital para invertir en distintos negocios (bolsa, construcción, etc...), es decir, utiliza nuestro dinero para enriquecerse. Una parte de ese dinero obtenido como beneficio con el dinero de todos nos lo devuelven en forma de intereses. Ese dinero es dinero flotante, en realidad sólo existe reflejado en la pantallita del cajero y si todos decidiéramos sacar nuestro dinero al mismo tiempo pasaría lo que pasó en Argentina con el corralito. Esta es la sencilla lógica de negocio que impera en el día a día de los bancos.
Erika B. hizo lo mismo pero en otro sentido, utilizó el dinero depositado en las cuentas para invertirlo en las maltrechas economías de personas que lo necesitaban. Aunque el modo de operar no puede ser más parecido, y la intención en este caso es altruista, a esta mujer se la considera una estafadora y la justicia la condena. A los bancos no.
Lo que viene a demostrar esto no es más que las leyes no están hechas para impartir justicia sino que están hechas para imponer un determinado orden. En los casos en los que la justicia rige en temas económicos está claro que las reglas de juego están concebidas para regular actividades que moralmente son claramente reprobables pero el peso del poder se impone a pesar nuestro.
A su modo, Erika B. ha seguido la senda de Enric Durán al cortocircuitar la lógica de los negocios financieros mostrando la miseria que esconde en sus vísceras. Esperemos que estas incisiones proliferen.
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pensamientos
24/11/2009
Cristo te ama
El número de personas que acechan en las salidas del metro para darte publicidad se está multiplicando.
Siempre he creído bastante poco probable que alguien se decida a ir a un dentista tras leer en el metro un panfletillo plastificado hablando de las bondades económicas de cierta cadena de dentistas pues confiar tu dinero a un tío que te perfora en la boca con una broca merecería ser algo más reflexivo y consecuente. Pero a la vista está que me equivoco porque la deforestación que están propiciando no puede ser por nada, es evidente que hay gente a la que esta publicidad llega y confían su sonrisa a estos supermercados del diente.
Más increíble me parece la publicidad, mucho más austera, que se reparte de vidente africanos que igual te leen el futuro como le hacen magia negra a tu jefe. Aquí es mucho más grave, ya no depositas la confianza a un outlet de dentistas, la depositas a un tipo que tiene contacto directo con el más allá y eso, en el más acá, puede tener graves consecuencias. Aún así, la gente coge esos papelitos e irremediablemente intenta aliarse con los malos espíritus para sacar ventaja en la vida. Quizá los dichosos papelitos publicitarios tienen algún tipo de embrujo. ¿Lo entendéis si no?
Esta tarde me han abordado unos repartidores de panfletos que no vendían nada, más bien compraban, y por ser precisos, compraban almas. Alguna iglesia buscando clientes a base de predicar amor en la superfície, a ras de piel, pero que en las entrañas infunden el miedo a vivir por uno mismo (lo cual vende mucho, cierto es). He cogido el papelito de marras. El chico me ha espetado: "Cristo te ama". Yo no he podido dejar de responderle: "¿En serio?
Siempre he creído bastante poco probable que alguien se decida a ir a un dentista tras leer en el metro un panfletillo plastificado hablando de las bondades económicas de cierta cadena de dentistas pues confiar tu dinero a un tío que te perfora en la boca con una broca merecería ser algo más reflexivo y consecuente. Pero a la vista está que me equivoco porque la deforestación que están propiciando no puede ser por nada, es evidente que hay gente a la que esta publicidad llega y confían su sonrisa a estos supermercados del diente.
Más increíble me parece la publicidad, mucho más austera, que se reparte de vidente africanos que igual te leen el futuro como le hacen magia negra a tu jefe. Aquí es mucho más grave, ya no depositas la confianza a un outlet de dentistas, la depositas a un tipo que tiene contacto directo con el más allá y eso, en el más acá, puede tener graves consecuencias. Aún así, la gente coge esos papelitos e irremediablemente intenta aliarse con los malos espíritus para sacar ventaja en la vida. Quizá los dichosos papelitos publicitarios tienen algún tipo de embrujo. ¿Lo entendéis si no?
Esta tarde me han abordado unos repartidores de panfletos que no vendían nada, más bien compraban, y por ser precisos, compraban almas. Alguna iglesia buscando clientes a base de predicar amor en la superfície, a ras de piel, pero que en las entrañas infunden el miedo a vivir por uno mismo (lo cual vende mucho, cierto es). He cogido el papelito de marras. El chico me ha espetado: "Cristo te ama". Yo no he podido dejar de responderle: "¿En serio?
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pensamientos
22/11/2009
Un perro llamado Dolor
Largometraje de animación de Luís Eduardo Aute en una faceta artística menos conocida, la de dibujante. Siete retratos muy interesantes.
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cine
Ani DIFranco - Angry Any More
Del imprescindible disco Up Up Up Up Up Up dónde Ani eleva el folk a una categoría superior. Es el único video decente que he podido rescatar de dicho disco. Una pena.
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musica
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